La Región de Murcia liderará el crecimiento relativo de hogares en España en 2039, con un incremento previsto del 28,8%.
A cierre de 2025, la oferta se situó en 18.443 unidades, tras perder 781 inmuebles (-4,1%) en un año, mientras que la presión de la demanda en la Región alcanza los 39 interesados por vivienda en diez días, y el precio medio se sitúa ya en los 775 euros.
El esfuerzo financiero de los inquilinos para el pago del alquiler está llegando al límite de su capacidad de pago: en el conjunto de la región se destina el 28% de los ingresos al alquiler, según datos del Observatorio del Alquiler de 2024.
La cuantía media de impago en el alquiler en la Región de Murcia ha escalado hasta los 7.256 euros en 2025, posicionándose como el tercer territorio con mayor variación de la morosidad a nivel nacional,con un 21% entre 2024 y 2025.
David Caraballo, CEO de Alquiler Seguro advierte que “el mercado de alquiler murciano se encuentra en un punto de inflexión; tiene un gran reto habitacional y la respuesta no puede ser la inacción de la oferta de alquiler de larga duración”.
El mercado del alquiler en la Región de Murcia se enfrenta a un desafío marcado por un dinamismo demográfico excepcional. Según la Proyección de Hogares 2024-2074 elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la región liderará el crecimiento relativo de hogares en España en 2039, con un incremento previsto del 28,8%. Este incremento genera una presión directa sobre una oferta residencial que, lejos de expandirse para cubrir la creación de 164.469 nuevos hogares previstos, ha seguido una trayectoria descendente.
DINAMISMO DEMOGRÁFICO Y CONVIVENCIA DE MODALIDADES
La Región de Murcia presenta una previsión de ganar cerca de 270.000 habitantes para el año 2039, lo que representa un aumento del 17,2%, según las Proyecciones de Población 2024-2074 del INE. Este crecimiento responde a un territorio que atrae a perfiles muy heterogéneos, desde el turismo de costa hasta el desplazamiento temporal de estudiantes y trabajadores.
Esta dualidad ha propiciado un ecosistema donde coexisten distintas modalidades: el parque inmobiliario da una respuesta a una demanda turística con 5.621 viviendas de uso turístico, según datos del INE de noviembre de 2025,lo que representa el 6,65% del total de viviendas de alquiler en la Región. Sin embargo, este dinamismo convive con un desequilibrio creciente en el mercado del alquiler residencial.
Porcentaje de viviendas de alquiler turístico sobre las viviendas de alquiler residencial

UN MERCADO CON UNA OFERTA RESIDENCIAL MENGUANTE
El stock destinado específicamente al alquiler de larga duración no deja de contraerse. A cierre de 2025, la oferta se situó en 18.443 unidades, tras perder 781 inmuebles (-4,1%) en un año, según el Barómetro del Alquiler, elaborado por el Observatorio del Alquiler, impulsado por la Fundación Alquiler Seguro.
El análisis del parque revela además la existencia de 103.111 viviendas vacías (un 12,2% del parque total), una tasa de desocupación inferior a la media nacional (14,4%). Su movilización podría contribuir a mitigar la escasez,aunque la cifra no se considera suficiente para cubrir la demanda proyectada.
SATURACIÓNDE LA DEMANDA Y PRECIOS AL ALZA
Esta escasez de vivienda choca frontalmente con una demanda que registra niveles de competencia crecientes. La presión de la demanda, es decir, el número de personas que se interesan por una vivienda en diez días ha escalado de los 9 interesados que se registraban en 2019 a los 39 en 2025, lo que significa que la competencia por una vivienda en Murcia se ha multiplicado por más de cuatro en apenas seis años.
Este desajuste ha empujado las rentas a una tendencia alcista, situando el precio medio regional en 775 euros al cierre de 2025, lo que supone una variación anual del 7%.
Evolución de la presión de la demanda

LÍMITE DE PAGO DE LOS INQUILINOS
La escalada de los precios ha llevado el esfuerzo de los inquilinos a niveles de compromiso preocupantes. En 2024, los arrendatarios destinaron de media el 28% de sus ingresos netos al pago del alquiler. David Caraballo, CEO de Alquiler Seguro, señala que “aunque Murcia presenta niveles de esfuerzo por debajo de la media nacional y del 30% recomendado para la estabilidad financiera, los inquilinos estabilizan su esfuerzo no por mayores ingresos,sino porque son incapaces de asumir rentas más altas sin comprometer necesidades básicas”.
LA PROFESIONALIZACIÓN ANTE EL RIESGO DE MOROSIDAD
Uno de los principales frenos para que el stock existente se vuelque al mercado residencial es el miedo al impago. La morosidad media en la Región de Murcia ha crecido de forma constante desde 2019, alcanzando los 7.256 euros de impago al cierre de 2025. Además, la región lidera el ranking nacional en meses de renta adeudada, superando las nueve mensualidades de impago.
Además, la variación de la morosidad en el territorio entre 2024 y 2025, se cifra en un 21%, posicionándose como el tercer territorio con mayor variación de la morosidad a nivel nacional, solo por detrás de Málaga y las Islas Baleares.
Evolución de la cuantía media de morosidad en la Región de Murcia

A pesar de contar con precios medios inferiores a las grandes capitales, la región sufre un impacto significativo debido a la fragilidad salarial y la inestabilidad propia del sector servicios en zonas costeras. Estas cifras contrastan con el ejercicio anterior (2023-2024), donde el incremento de la morosidad en la región era menor (6,2%), lo que indica que, ya sea por el encarecimiento de la renta de alquiler o por la acumulación de más de 9 meses de rentas adeudadas, la capacidad de pago de los arrendatarios en esta autonomía ha llegado a su límite.
“Para el pequeño propietario, que representa el 93,4% de los arrendadores, un impago de más de nueve meses de renta es devastador. Ante esta situación, la solución es la seguridad jurídica”, afirma Caraballo.
“No podemos permitir que el propietario particular vea el alquiler de larga duración como una actividad de riesgo. El reto es dotarle de un marco de confianza donde el cobro esté garantizado. La administración pública no puede delegar su responsabilidad de protección social en el bolsillo del ciudadano particular; debe incentivar la salida al mercado de las viviendas mediante garantías, no mediante penalizaciones que solo consiguen contraer más el mercado”, concluye Caraballo.


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